
La
Mezquita de Córdoba será propiedad
‘eterna’ de la Iglesia en
2016
Las
administracionesara ponerla a su nombre, de dos artículos de la Ley
Hipotecaria de Franco. El tiempo juega a su favor, que y la
ciudadanía pueden evitarlo pidiendo la titularidad pública antes de
dos años. El Obispado se valió, pha borrado del mapa una mezquita
como una catedral
RAÚL
SOLÍS / Sevilla / 3 Feb 2014 15
El
Cabildo de la Catedral elimina la palabra Mezquita de todas las
señales en el interior de la Mezquita. // ENRIQUE GÓMEZ
Hace ocho años, en
2006, el Obispado de Córdoba privatizó, inscribiéndola a su nombre
en el Registro de la Propiedad, la Mezquita más grande de Occidente.
El profesor de Derecho Civil en la Universidad de Córdoba (UCO)
Antonio Manuel Rodríguez denuncia la usurpación por parte de la
Iglesia de un bien público que podría recuperarse si la Junta de
Andalucía reclamara al Estado la titularidad pública del monumento
registrado Patrimonio de la Humanidad con la denominación “mezquita”
que la Iglesia esconde de la nomenclatura institucional del
monumento.
El Obispado de
Córdoba se valió, para poner la Mezquita a su nombre, de dos
artículos de la Ley Hipotecaria aprobada por Franco y que da entidad
de administración pública a la Iglesia católica y de funcionario a
los diocesanos.
Es decir, la sola firma del obispo es suficiente para registrar a
nombre de la Iglesia un bien público no registrado hasta la fecha.
Por este procedimiento, solamente en Navarra, la jerarquía
eclesiástica se ha apropiado de más de 1.000 fincas.
“Igual
que nos hemos familiarizado con el término dación en pago, tenemos
que familiarizarnos con la palabra inmatriculación”, aconseja
Antonio Manuel Rodríguez
No obstante, es
posible revocar el título de propiedad en los diez primeros años
desde la inmatriculación del bien. Todavía estamos a tiempo, aunque
vamos tarde. A
la Mezquita de Córdoba le faltan dos años, hasta 2016, para que sea
propiedad eterna de la Iglesia católica.
Para ello, urge que una administración pública reclame la
titularidad del monumento y que se modifiquen dos artículos
legislativos, el 206 de la Ley Hipotecaria y el 304 del Reglamento
que desarrolla el texto normativo de 1947. La Mezquita no es de la
Iglesia católica, “es de los cordobeses, de los andaluces y de la
humanidad”, recuerda, vehementemente, este jurista que habla de la
Iglesia como un “lobby muy poderoso”.
El
profesor Antonio Manuel Rodríguez. // LAURA LEÓN
Rodríguez, que
impartió la semana pasada una conferencia en la Fundación Tres
Culturas, considera
que para resolver este “escándalo” se debe, por un lado,
internacionalizar el conflicto y, por otro, que la ciudadanía local
tome conciencia de la gravedad.
“Igual que nos hemos familiarizado con el término dación en pago,
tenemos que familiarizarnos con la palabra inmatriculación:
registrar por primera vez un bien en el Registro de la Propiedad”,
aconseja Rodríguez, quien cree que la ciudadanía tiene que
introducir a su vocabulario el término jurídico que nombra lo que
la Iglesia católica ha hecho con la Mezquita.
UNA MEZQUITA COMO
UNA CATEDRAL
Los folletos
informativos no informan cuando dicen que el monumento que están
visitando es una catedral con una “intervención islámica” en su
interior.
O cuando explica que la construcción del monumento islámico fue
“por la gracia de Dios”, del Dios católico, por supuesto. Para
esta nueva cruzada, que pretende “arrebatarnos la memoria y el
sentido común”, todo vale: desde la página web, donde la mezquita
figura como “la antigua Mezquita del Califato de Occidente” que
fue salvada de su destrucción gracias a Fernando III, católico y
castellano, faltaría más.
“Las
rutas guiadas nocturnas, financiadas con dinero público, son
auténticas catequesis amenizadas con música gregoriana”
En la Córdoba
andalusí no vivieron cordobeses, sino “clanes musulmanes” que se
hicieron con el poder político.
La página web del monumento se llama catedraldecordoba.es. Las
entradas que te dan, después de pagar ocho euros, te indican que vas
a visitar la “Catedral de Córdoba” y las rutas guiadas
nocturnas, financiadas con dinero público, son “auténticas
catequesis amenizadas con música gregoriana”, añade el profesor
de la UCO.
Fuera de la
Mezquita, los bares, hoteles, heladerías, ultramarinos o tiendas de
souvenirs se llaman “Mezquita”, el apelativo que el Obispado
cordobés está empeñado en ocultar a base de llamar “catedral”
a lo que “en todo caso es Mezquita-Catedral, pero nunca solamente
“Catedral”, enfatiza Antonio Manuel Rodríguez al centenar de
personas que escucharon atentamente su conferencia, titulada
Mezquita-Catedral de Córdoba: un paradigma en peligro.
GESTIÓN PÚBLICA Y
TRANSPARENTE
El año pasado, la
Mezquita facturó 13 millones por las visitas al monumento. Unos
ingresos que no pagan IVA, IBI, ni ningún tributo, dado que la
Iglesia católica está exenta de pagar impuestos en España.
Lo que convierte a la Mezquita de Córdoba en un paraíso fiscal en
virtud de los acuerdos firmados entre el Estado franquista y el
Estado Vaticano. Solamente faltan dos años, si nadie lo evita antes,
para que la Mezquita de Córdoba sea eternamente propiedad de la
Iglesia católica y se borre su nombre de la historia. En manos de la
Junta de Andalucía, del Ayuntamiento de Córdoba, del Estado, del
Parlamento andaluz y de la ciudadanía está evitarlo. O de todos a
la vez. El tiempo juega a favor del Obispado que ha borrado del mapa
a la Mezquita más grande de Occidente.